
Debemos limpiar las brochas con que nos maquillamos preferiblemente cada dos semanas.
Las que utilizamos para la base o delineador que casi siempre están húmedas deberían limpiarse todos los días.
La forma correcta de limpiarlas es:
- Sumergir la brocha en un recipiente con agua limpia
- Pasarla varias veces sobre jabón blanco de manos
- Repetir 3 veces este proceso
- Enjuagar y secar al ambiente (nunca con secador)
Las brochas nunca deben prestarse ni compartirse con nadie.
Los aplicadores de sombras debemos limpiarlos con pañitos antes de aplicar los colores.
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